Imagen: Prensa Presidencia
El presidente de la República, José María Balcázar, se ha mantenido firme en su discurso de neutralidad. Ante los micrófonos de RPP, y consultado sobre la posibilidad de solicitar la salida de Piero Corvetto de la ONPE, el mandatario negó tajantemente cualquier intención de interferir. “Imagínese que yo interviniera en el proceso”, respondió en tono altisonante, descartando cualquier manipulación desde Palacio de Gobierno.
Sin embargo, una revisión exhaustiva de su agenda presidencial y del registro de visitas a la sede de Palacio de Gobierno revela una realidad paralela: una intensa actividad con autoridades regionales y locales, precisamente en las semanas que precedieron al cierre de las urnas.
Habla la agenda
La actividad del mandatario comenzó a tomar un ritmo inusual a mediados de marzo. El 17 de marzo, tras la juramentación del gabinete liderado por Luis Arroyo Sánchez —general de división en retiro y perfil técnico en finanzas—, Balcázar recibió a la delegación de observadores de la Unión Europea. La presencia de la diputada Annalisa Carrodom y del canciller Hugo De Zela Martínez en Palacio marcaba el inicio de una etapa de vigilancia internacional que, curiosamente, se cruzó con la propia gestión del jefe de Estado.
Apenas tres días después, Palacio de Gobierno se convirtió en el epicentro de la política regional. En una ceremonia matizada con bailes típicos, Balcázar oficializó ante alcaldes de Puno la firma de un contrato de préstamo para obras de agua y desagüe, proyecto que también beneficiaría al distrito limeño de Lurín.
Lo que parecía un anuncio aislado fue, en realidad, el prólogo de un despliegue mayor. El 28 de marzo, el presidente trasladó su despacho al altiplano. La agenda fue intensa: primera piedra en una instalación de agua y, posteriormente, un traslado en helicóptero hacia Juliaca.
Allí, entre anuncios de adendas para el aeropuerto Manco Inca, llamó la atención una pieza ausente: el ministro de Transportes y Comunicaciones, Aldo Prieto. La ausencia del titular del sector en un anuncio de infraestructura de tal envergadura genera interrogantes sobre la naturaleza real de la visita.
El periplo continuó sin descanso. Al día siguiente, Balcázar enrumbó hacia Lambayeque y Cajamarca. Nuevamente, la agenda careció de detalles oficiales sobre los desplazamientos, aunque se confirmó su presencia en la inspección de trabajos en la vía Cutervo-Chiple. Una vez más, el ministro Prieto brilló por su ausencia, dejando al presidente como único protagonista ante las autoridades locales.
A su regreso a Lima, el ritmo de visitas no cesó. El 30 de marzo, tras su paso por Chiclayo para una ceremonia policial, el mandatario inició una ronda de reuniones en la capital.
Entre el 31 de marzo y el 1 de abril, Palacio de Gobierno fue el punto de encuentro para gobernadores norteños, alcaldes distritales, los dirigentes de la Asociación de Mancomunidades Municipales del Perú y, una vez más, los ediles de Puno.
La insistencia en la interlocución con los mismos actores fue evidente. Los días 4 y 8 de abril, los alcaldes puneños y el congresista Carlos Zeballos retornaron a Palacio para nuevas sesiones con Balcázar y el premier Arroyo.
Finalmente, el 10 de abril, a escasas horas de la jornada electoral, el presidente sostuvo un último encuentro con la misión de la Unión Europea, encabezada por Carrodom. La misma diputada que, dos días después, durante el desarrollo de los comicios describiría el proceso como “tranquilo y sin irregularidades”.
Un patrón por esclarecer
Mientras el presidente Balcázar sostenía ante la prensa que intervenir en el proceso electoral era impensable, su agenda oficial cuenta una historia de coordinación constante. La sucesión de visitas regionales —sin el acompañamiento técnico del sector correspondiente— seguida inmediatamente por reuniones con esas mismas autoridades en Lima, dibuja un patrón que, cuanto menos, amerita una revisión exhaustiva.
¿Fue esta una labor administrativa de gestión o una campaña política desplegada desde el Ejecutivo? La respuesta, más allá de las negativas presidenciales, yace en la coincidencia cronológica de estos encuentros y la movilización de recursos estatales en la antesala de la elección.
Al cierre de la presente edición que se conoció que el jefe de la ONPE Piero Corvetto había enviado su carta de renuncia a la presidenta de la Junta Nacional de Justicia María Teresa Cabrera y los resultados que vienen siendo procesados en el ente electoral en las regiones que visitó el mandatario en los días previos al proceso electoral presidencial realizado el 12 de abril, son las siguientes:












